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Las sábanas que bailan

Entre los dos años de estudios de teología, las hermanitas Monika-Anna (eslovaca) y Justyna-Sara (polaca) trabajaron un mes y medio en una lavandería alemana. Alternando sus voces, como un eco, nos cuentan sus “vacaciones” un poco especiales.

“Mi primera reacción, cuando las hermanitas de Munich nos propusieron este trabajo, fue negativa. No me imaginaba cómo iba a trabajar en Alemania sin saber el alemán. Después le pregunté al Señor qué quería para mí, y de repente los aspectos negativos se transformaron en retos. Comprendí que era una ocasión para descubrir por dentro la vida de los extranjeros que trabajan en otro país. Era también la oportunidad de zambullirme de nuevo en un trabajo monótono, como lo hacemos habitualmente. Reconocí que el Señor me enviaba allí. Dije sí con toda confianza. Y pasadas estas tres semanas, veo cómo el Señor me ha acompañado.”

“Desde el inicio, los prejuicios con los que llegué desaparecieron. En mis empleos anteriores había encontrado siempre el caos que reinaba en los lugares de trabajo, la falta de personal y la sobrecarga de trabajo. Me dije que por fin iba a trabajar en una empresa “bien organizada” – a fin de cuentas, es alemana! …- Y tal vez por fin iba a poder refrescar mi alemán. Tuve una gran sorpresa al encontrarme con el mismo tipo de empresa que las anteriores… ¡y rodeada de extranjeros, incluso por compatriotas polacos! ¿Y mi alemán? Tenía pocas posibilidades de volver a practicarlo. Para mí fue la ocasión de aceptar la realidad tal como es y de hablar como podía y no como hubiera querido. No comunico solo con palabras, sino con todo mi ser.”

“Fue una hermosa ocasión para aprender a conocerme mejor. Me sorprendió ver hasta qué punto tenía el deseo de comunicarme con los demás. Mi deseo era tan grande que utilizaba todos los idiomas que se me ocurrían, aunque no podía llegar muy lejos. Pero por lo menos aprendí el nombre de mis compañeros, sabía cómo se llamaba cada uno y por medio de pequeños gestos, de un sencillo saludo o una sonrisa (y gracias también al tiempo que pasábamos juntos) se crearon relaciones: relaciones frágiles, pero bellas.”

Hermanitas Justyna-Sara y Monika-Anna