Consejo General


El Consejo General es una comunidad al servicio de la misión y la unidad de toda la Fraternidad. Está formado por seis hermanitas, una de las cuales es la responsable general. Son elegidas por el Capítulo (asamblea de hermanitas) y su mandato dura seis años. Luego, ellas releen su servicio y lo informan al Capítulo siguiente. Además de visitar las fraternidades dispersas por el mundo, viven y trabajan en Tre Fontane, donde colaboran estrechamente con los servicios generales (economato, secretariado y equipo de formación). Cada hermanita de Jesús es corresponsable, con el Consejo, de la misión y del carisma de la Fraternidad.

Ruandesa, entré en 1988 y viví en Ruanda.
Lo que me atrajo a la Fraternidad fue el deseo de «compartir con otros esta obra por excelencia de la Fraternidad de irradiar el Amor respetuoso de Cristo en el mundo: ésta es la esencia misma de nuestro apostolado en la Iglesia».

Soy italiana, viví 10 años en Palestina, 11 en Milán y en otras fraternidades de Italia.
Últimamente en Tre Fontane participé en el equipo de formación.
He recibido muchísimo a través de este servicio, como parte de un equipo internacional y gracias a las visitas que he hecho en los diferentes continentes.
La Fraternidad es para mí el terreno donde encontré el tesoro de mi vida por el que dejo todo: caminar en presencia del Señor con la multitud de los pequeños de este mundo, a quienes Él ama con un amor de predilección. Multitud de la que soy parte.

Soy originaria de Sri Lanka y vivo en Manila, Filipinas.
Seducida por las Bienaventuranzas, me hice cristiana a los 19 años y desde entonces he querido conocer mejor a Jesús.
Cuando visité a las hermanitas de Jesús en Colombo, Sri Lanka, su forma de ser, rezar y vivir entre la gente resonó con lo que yo buscaba.
Pasé mis años de formación en nuestra comunidad, en un barrio marginal de Manila, trabajando principalmente como lavandera y empleada de casa, así como en pequeñas fábricas de ropa como cortadora, planchadora y costurera para las mujeres.
He sido testigo de la presencia de Dios en la vida de mis amigos, colegas y vecinos, y su vida alimenta mi fe cada día.

Por Jesús, su Buena Noticia y para vivir en comunidad, me uní a las Hermanitas de Jesús en 1978 en Austria.
Después de mis votos perpetuos en 1989, pude realizar mi deseo de vivir en Hungría y en los países vecinos.
En mi camino de hermanita busco cada vez más la belleza de Dios en los acontecimientos sencillos y en los más pequeños gestos de amistad, para descubrirla también en nuestras diversidades culturales y especialmente en los encuentros con quienes no cuentan en la sociedad.

¿Cómo Jesús es el Hijo de Dios?
Impulsada por la vergüenza de no poder responder a la pregunta de mis colegas, empecé a buscar seriamente la respuesta y al cabo de varios años, sentí que Jesús entraba cada vez más en mi vida, hasta convertirse en una persona viva y activa en mi vida y en mis decisiones.
Desde entonces sentí su llamada a seguirle en la Fraternidad de las Hermanitas de Jesús.
Lo que me atrajo y lo que amo de la espiritualidad es que el ser humano, especialmente los más pobres, está en el centro del carisma.
La aventura comenzó en 1985 pero yo entré en 1992.
He vivido la mayor parte de mi vida en Iraq y algunos años en Líbano.

Soy tanzana. Nací en una familia de seis hijos y crecí al pie del Kilimanjaro. La gente decía que era una niña fuerte porque había escapado tres veces de la muerte. En mi búsqueda de Jesús, conocí la Fraternidad en mi país con ocasión de la toma de posesión del arzobispo de Tabora, en 1984. En mi primera visita a la Fraternidad me atrajo la acogida de las Hermanitas: es un estilo de vida que abraza la vida como una familia. Ahí es donde encuentro mi alegría y mi paz. Viví la mayor parte de mi misión en Tanzania, aunque pasé algún tiempo en Camerún y Kenia. Viví bastantes años en nuestras casas de formación, acompañando a las jóvenes.