Los votos y un dibujo

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Los votos y un dibujo

Y llegamos al 2024… ¡qué rápido pasa el tiempo!
¿Qué podemos desear? Esta es la pregunta que nos hemos hecho como Comunidad de Santiago de Chile. ¿Nuestros deseos? Los compartimos con este dibujo hecho juntas y fruto de un momento de oración y de reflexión comunitaria.

Somos una comunidad, INTER, donde hay diferencias de país, cultura y edad (Chile, Francia, Italia; 68, 59 y 36 años) …y así es como vivimos nuestro «Nazaret» en el barrio de La Victoria.

En este nuevo año, la frase que resuena en nuestros corazones es la de Nikos Kazantzakis: «Le dije al almendro: Háblame de Dios, y el almendro florece»…

Más allá de los momentos difíciles que a veces nos reserva la vida, vemos que «el almendro florece» lo sigue haciendo y dando frutos.

El camino está hecho de riesgos, cambios, noches y días… Hay que preparar la tierra, sembrar, regar, curar, escuchar, mirar, contemplar, recalibrar, priorizar, discernir y a veces ser valientes/a… Pero aún así «el almendro florece«.

Lo vemos cuando somos capaces de compartir profundamente entre nosotras, de realizar gestos que «construyen» en diversas organizaciones sociales del barrio. También cuando somos testigos de la solidaridad y la disponibilidad a toda prueba de muchas de nuestras vecinas, participando en el comedor popular, en la decoración de las calles para el aniversario del barrio, o haciendo el trabajo de limpieza en el hospital… Finalmente, trayendo lo que tenemos, buscamos una mejor calidad de vida para todas…

El almendro florece cada día, y aunque veces nos ayuda para ver mejor, tomar una «lupa» para apreciarlo en toda su belleza, contemplarlo, sabiendo que todas las etapas son importantes.

Florecer es dar vida. Es encontrar a Jesús, que se deja ver, que sale a nuestro encuentro, que nos habla, nos interpela, nos anima, nos comunica la paz, nos da la seguridad, la alegría y nos confirma en este sendero. Su modo de hacerse presente es personal y comunitario, suscitando relaciones fraternas y experiencias comunes.

A veces los encuentros con Él son fugaces, y parece que solo busca tocar nuestro corazón, darnos un aliento que nos permita reaccionar, sacudirnos la tristeza, iluminar nuestra esperanza y devolvernos a la vida: es decir, «florecer»… ¡porque somos amadas!

De esta experiencia nacen nuestros sinceros deseo de Navidad: Que el amor sea dado, recibido, sentido y compartido.

¡Feliz año nuevo 2024!

Htas. de la Comunidad de Santiago de Chile