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Gracias a las espinacas…

El Espíritu Santo me había pedido que me fuera a Irlanda del Norte.  Quince años más tarde me pidió que me fuera a Inglaterra. Me despedí de nuestros queridos amigos irlandeses y me fui en barco. Me llevó 8 horas atravesar el Mar Irlandés y llegué a Inglaterra.

En Londres descubro “nuevos mundos”. La Fraternidad lleva 30 años ahí, en el piso 13 de un edificio desde donde se ve esta gran ciudad. Al principio me impresionó el aspecto multicultural y la energía. Mucha gente que vive en Londres puede encontrar sus raíces en todos los rincones del mundo… África, Medio Oriente, Asia, el Caribe…

Desde que llegué, cada mañana al ir a misa paso delante de un hermoso huertecito. Admiro las hermosas espinacas creciendo allí. Un día, un hombre me llamó y me dio una bolsa de espinacas. Es de Bangladesh. ¡Mi primera amistad con un hombre musulmán empezó con espinacas! Al inicio del Ramadán le di una maceta con lino que había traído de Irlanda como recuerdo del lino irlandés. Echó raíces en su huerto. Después de las espinacas plantó papas. Una mañana me enseñó una maceta de lino con sus hermosas florecitas azules y me preguntó: “¿Cómo está tu amiga?” (Hta. Catherine-Helen que vive conmigo). Y me dio una bolsa de las papas que estaba recogiendo.

Otro descubrimiento fue el jardín comunitario por donde pasa mucha gente. Un día, bajo los árboles, vi varias maletas viejas con pequeñas etiquetas. Curiosa, fui a mirar de más cerca. Estaban allí recordando al pueblo de Jamaica en su llegada a Inglaterra en 1948. Cada etiqueta llevaba un nombre y decía su profesión: músico, sastre… Una etiqueta era de un niño de 4 años. Pensé en sus penas y alegrías, en la nueva vida que habían empezado en Inglaterra. Tal vez habían vivido en este barrio de Hackney y sus familias se acordaban de su llegada.

A través de 30 años de presencia aquí, tenemos mucha amistad con personas del Caribe que vienen a hablar o a rezar. Me siento muy cercana a estos migrantes que se han instalado en nuestra zona. Hoy la migración que llega a Inglaterra es muy distinta. Muchos de los que llegan vienen huyendo de los dramas que hay en sus países.

Hta. Magdalena-Emiko