Estoy vivo gracias a ella

La Pascua es una historia de salvación que continuamos viviendo hoy, la victoria de la luz sobre las tinieblas, de la vida sobre la muerte. Todo esto me apareció de manera muy clara hace diez años, cuando celebrábamos el jubileo de la fraternidad de Szczecin, en Polonia.
Para la ocasión, habíamos invitamos a nuestros vecinos y amigos, empezando con una misa solemne y a continuación un tiempo de fiesta. Dos amigos, una religiosa y un sacerdote, animaron la velada. Algunas personas presentes no se conocían entre ellas, y para que hubiera más intercambio, a un momento dado pidieron a los invitados que compartieran cómo habían conocido la Fraternidad.
Fue entonces cuando nuestro amigo Janek1 que vive en nuestro barrio, agarró el micrófono y muy emocionado, compartió su historia: “Hago parte de los AA (alcohólicos anónimos). Conozco a las hermanitas hace muchos años. Vivo cerca de su casa, nos encontramos a menudo en la calle. Esta noche estoy muy conmovido, porque aquí he encontrado a la mujer que me salvó la vida hace 20 años.” Después continuó diciendo: “¡Ven, Zosia, quiero que todos te vean!”. Y Zosia, a quien también conocemos hace mucho tiempo, se levantó para ponerse junto a él. Todos estábamos sorprendidos por lo estaba pasando delante de nuestros ojos.
Zosia es una mujer muy inteligente, serena, que se interesa por los demás y al mismo tiempo se pelea con perturbaciones de personalidad. Va y viene por la ciudad con dos bolsas de plástico llenas de cosas que recoge por la calle. Tiene un departamento en un edificio, pero está tan abarrotado que ni siquiera puede entrar en él y duerme en una silla, delante de la puerta. Esto no les gusta a los vecinos. A menudo a su alrededor no huele muy bien… Cuando habla no para y puede ser cansador. Pero tiene una fe sencilla, profunda y ardiente.
Efectivamente, hace 20 años encontró en la calle a Janek, que estaba pasando uno de los peores momentos de su vida: se acercaba a un edificio de diez pisos para suicidarse saltando desde el último piso. Seguramente ella vio algo en su rostro, lo obligó a detenerse y empezó una conversación con él. Le habló muchísimo, lo que es su especialidad y su mayor límite, le preguntó cosas y lo escuchó con interés, de tal modo que consiguió desviar completamente sus pensamientos y… él abandonó su proyecto. ¡Ese día, de su debilidad surgió la vida!
Durante la fiesta, Janek abrazó muy emocionado a Zosia delante de todo el mundo, insistiendo varias veces en que estaba vivo gracias a ella… ¿no será esto Pascua, la salvación que llega de donde menos se la espera, la vida ofrecida por una mujer que es despreciada, de quien se burlan, la liberación recibida a través de un torrente de palabras que suele poner nerviosos incluso a los más pacientes?
Sí, la resurrección se vive todavía hoy en nuestro cotidiano, en las calles de nuestras ciudades y a menudo gracias a personas de quien no lo esperamos, pero que tienen una mirada atenta y sensible, personas que tendríamos la tendencia de rechazar o de apartar, y que sin embargo nos revelan una atención especial al otro, a aquél con quien nos cruzamos en la calle… Abramos los ojos, también nosotros, para propagar vida y luz a nuestro alrededor.
Hta. Katarzyna-Anna
- Por respeto a su vida privada, hemos cambiado los nombres. ↩︎