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Ecumenismo… es lo normal, ¿no?

«Aquí, nuestra experiencia de la Iglesia es naturalmente ecuménica». Durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, viajamos a Estrasburgo para ver cómo nuestras hermanitas viven el ecumenismo en su vida cotidiana.

Esta experiencia se manifiesta de manera muy concreta. Ya en nuestro barrio, dos carteles indican las parroquias, una protestante y otra católica, ¡construidas muy cerca la una de la otra!

Hta. Veronika-Myriam trabaja desde hace años en la asociación “Les Disciples” de la parroquia protestante. Juntos, los miembros de esta asociación, sin cuestionar sus diferentes filiaciones, colaboran al servicio de nuestro barrio: en la acogida y el acompañamiento de los niños, en los grandes acontecimientos (como las comidas solidarias), así como en la simple limpieza de los locales. Como cada año, fuimos invitadas a la comida de Nochebuena con muchos de nuestros vecinos.

Cada primer domingo de mes nos gusta reunirnos en el Templo Nuevo, en el centro de la ciudad, para una oración animada por representantes de las distintas confesiones cristianas presentes en Estrasburgo. Este año rezamos especialmente por la paz. Todo el mundo está invitado a acercarse a la pila bautismal y hacer un gesto en recuerdo del bautismo.

A propósito del bautismo, el Hermano Carlos, nacido en Estrasburgo en 1858, fue bautizado en una iglesia que, en aquella época, estaba dividida en dos y era utilizada tanto por la confesión protestante como por la católica. Hoy en día esta iglesia es una parroquia protestante, San Pedro el Joven, y en ella se recuerda el lugar donde fue bautizado Carlos de Foucauld. Nos gusta ir allí a rezar y a hacer peregrinaciones con amigos y hermanitas, el pastor y sus colaboradores siempre nos acogen calurosamente. Con ocasión de un funeral, el pastor reconoció a hta. Alessandra-Paola presente en la asamblea y aprovechó para habar del Hermano Carlos y de la Fraternidad Universal.

También nos une la amistad con la comunidad religiosa protestante de las Diaconisas. Una de ellas, antes de comprometerse, quiso conocer nuestro modo de vivir en el barrio y pasó dos semanas con nosotras. Nuestra amiga Huguette aún la recuerda.

Flore, una amiga de la Iglesia evangélica, nos cuenta: «Mi madre, Christiane, tuvo una muy buena amiga en su juventud, hta. Hélène-Madeleine, con quien mantuvo correspondencia aunque no volvieron a verse. Fue ella quien nos animó a conocer a las Hermanitas de Estrasburgo, cosa que hicimos con mucho gusto. La primera vez que nos vimos fue como si nos conociéramos de toda la vida. Intentamos apoyarnos mutuamente y siempre es un honor y un gran placer cuando conseguimos sincronizar nuestras apretadas agendas para encontrarnos. Para mí, son mis hermanas pequeñas”.

Htas. Alessandra-Paola, Diana y Veronika-Myriam