“Dilexi te”

La Fraternidad fue invitada a dar su testimonio durante la rueda de prensa de presentación de la primera exhortación apostólica del Papa León XIV, titulada Dilexi te, dedicada al amor hacia los pobres. En representación de la comunidad, hermanita Clémence tomó la palabra para relatar su experiencia de vida junto al pueblo romaní.
Me gustaría mucho que en esta ocasión estuvieran sentadas en mi lugar Lacri, Pana u otra de las mujeres romaníes, procedentes de Rumanía. Con ellas compartimos nuestra vida durante varios años en un terreno abandonado en el sur de Italia. Se trata de mujeres que, como nos recuerda la Exhortación, son “doblemente pobres” debido a su situación de exclusión, pero en las que “encontramos […] los gestos más admirables de heroísmo cotidiano en la protección y el cuidado de la fragilidad de sus familias”[1].
Aún sigue vivo en mi memoria el recuerdo de Ancuza entrando en nuestra chabola con una discreta sonrisa en los labios y un panecillo aún caliente en las manos. Al vernos, partió el pan en dos y nos dio la mitad diciéndonos: “Para la cena de esta noche”. Al presenciar su ofrenda, nos invadió una profunda emoción por la atención que nos prestaban, sabiendo lo difícil que les resultaba ganarse la vida. Aunque son pobres materialmente, ¡son ricos en humanidad!
Muchos de ellos no han estudiado, sin embargo, poseen esa sabiduría que se forja a través de la experiencia de la precariedad y que fomenta la solidaridad y el compartir. El Santo Padre nos invita a reconocer la “misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos”[2]. Siguiendo su ejemplo, redescubrimos la solidaridad, que a menudo olvidamos rápidamente en nuestro afán por preservar nuestras riquezas.
“Yo te he amado”, es una frase que Luminiza vivió desde dentro, experimentándola en lo más profundo de su corazón. Todavía puedo verla sentada en el borde de la cama de su pequeña pero cuidada chabola, mientras nos decía: “Yo era como una oveja perdida y rebelde, y Él, el Señor, vino a buscarme, me tomó sobre sus hombros, así, y caminó conmigo”.
¡Ese día admiré, pero también envidié, su fe! Sentía claramente que su relación con el Señor era mucho más sencilla, más directa y más concreta que la mía. Por eso, me identifico tanto con esta frase de Dilexi te: “Es una experiencia sorprendente […] y que se convierte en un verdadero punto de inflexión en nuestra vida personal, cuando nos damos cuenta de que son precisamente los pobres quienes nos evangelizan”[3].
Nunca podré olvidar cuandoen junio del 2014 un incendio accidental destruyó la mitad de las chabolas del asentamiento. Lo poco que teníamos se quemó por completo en pocos minutos, al igual que le ocurrió a otras sesenta familias. Nos quedamos sin un techo, sin un refugio, sin ropa, sin un lugar donde cocinar… Había que empezar de nuevo. Sin embargo, ese día no escuché ninguna queja entre nuestros amigos y vecinos, solo una letanía de alabanzas: “¡Gracias a Dios, todos estamos vivos!”, “Dios nos ha acompañado hasta aquí, no nos abandonará”, “Mañana volveremos a empezar con la ayuda de Dios”. A través de ellos descubrí esta capacidad de centrarse en lo esencial: la vida, el momento presente y la confianza en la Providencia. En esto, ellos han sido y siguen siendo mis “maestros espirituales”[4].
Doy las gracias al Papa León por el mensaje que nos ha hecho llegar hoy, en el que nos exhorta a “una Iglesia pobre y para los pobres”[5],pero, sobre todo, “con los pobres”[6]. Esta Exhortación Apostólica me ha dado la oportunidad de reflexionar sobre los años que viví entre nuestros amigos romaníes y de descubrir cuánto de lo que hemos vivido juntos ha sido para mí un sacramento, tal y como se destaca en el texto: “el pobre no es solo una persona a la que hay que ayudar, sino la presencia sacramental del Señor”[7].
Juntos, con ellos, como nos invita el Santo Padre, pongámonos manos a la obra para construir esta “nueva civilización en la que los pobres [no sean] problemas que resolver, sino hermanos y hermanas que acoger”[8] porque todos hemos sido amados.
Hta. Clémence
[1] Dilexi n.°12
[2] Dilexi te n.°12
[3] Dilexi te n.°109
[4] Dilexi te n.°63
[5] Dilexit te n.°35
[6] Dilexit te n.°103
[7] Dilexi te n.°44
[8] Dilexi te n.°56